Una menos
Este es uno de esos post de relleno, de esos de 'oye, ¿que vas a subir al blog?', 'ni idea'. A partir de ahora los veréis de vez en cuando, y los reconoceréis por se autenticas patrañas.
En fin, al tema. En mi familia acostumbramos a pasar fin de año en casa de mis abuelos maternos. Una prima, una tía, dos padres, dos abuelos, una hermana y algún invitado de última hora. Entre las discusiones míticas, esas que todos los años vuelven para atormentarnos tenemos auténticos clásicos. '¿Que haces niño?, pon la uno, las campanadas se ven en la uno', y algunas más personales como cuando fue la ultima vez que subimos a Bilbao. Y aunque parezca mentira esta era una de las más recurrentes discusiones de nochevieja. Hasta este año.
Tenemos familia en Bilbao y excepto mi abuela no mantenemos un contacto estrecho con ellos. Yo de hecho he estado una sola vez tan al norte de la península y de chiquitín. Mis recuerdos son pocos y borrosos, pero ahí están. Bueno, pues todos los años se discute que edad teníamos mi hermana y yo, si había nacido ella o no, si es posible que yo recuerde cosas... Cuando alguien año tras año te dice que tus recuerdos son falsos, que no puedes acordarte y menos de tú hermana que no había nacido, te sientes un poco idiota, o puedes llegar a creer que eres victima de una rara enfermedad mental, o vidente. El caso es que el primer año lo discutes, el segundo lo discutes y te encabronas (metafóricamente..., es navidad), y a partir del tercero dejas que discutan ellos y cambias el canal de la televisión. '¿Que haces niño?, pon la uno...'
Pero los reyes se adelantaron este año. Hace pocos meses vino una prima de mi madre de Bilbao y la discusión no podía faltar. Sin encontrar tampoco una resolución final, solo sirvió para avivar aún más las llamas, la contienda era inevitable este fin de año. Pero entonces encontré algo que prometió cambiarlo todo. Hurgando por ahí antes de cenar como un niño pequeño en busca de un gran y antiguo tesoro (las casas de los abuelos están llenas de ellos) encontré una vieja caja de cerillas. La sostuve y leí. “Enlace / Tito – Maribel / 22-10-88”. Me dí cuenta casi inmediatamente, y sentí vergüenza p
or lo fácil que habría sido solucionar la mítica discusión. Pregunte al aire para que todos me oyeran: '¿cuando estuvimos en Bilbao ibais a una boda?, de eso no me acuerdo'. 'Sí' respondió alguien. '¿Tito y Maribel?'. 'Claro' respondieron de nuevo. Y pensé, 'la madre que os...' Por supuesto mis recuerdos eran reales (siento cierto alivio), mi hermana había nacido, y yo bajaba a casa de los primos de mi madre a jugar al scalextric. Aunque eso no impidió la discusión, solo la cambio de forma. Se convirtió en 'el año tiene dos segundos más', 'no, tiene uno más, es para ajustarlo con el reloj atómico', '¡yo he escuchado esta mañana en la radio...!' Y alguna vez tenía que pasar. Discutiendo nos dieron las uvas, literalmente, y el silencio y nuestra cara de bobos al ver pasar las campanadas duro unos segundos, justo hasta antes de empezar a reirnos a carcajada limpia. Pero me quedo con lo más importante de todo, las cerillas funcionan aún..., 'genial, me encanta ese olor'.



AdeS dijo
las campanadas se ven en la 1!...eso es asi de toda la vida y asi sera por siempre y para siempre....
2 Enero 2009 | 04:32 PM